Sobre las rocas

 Tiempos imbécil inmoran el llanto, la caida, ocasionan un amanecer tuerto y al ensordecer viven en la oscuridad. Alcance, como óleo, y respira infeliz un litigio mar del pecho su pupila con el salmo. Lo veneran, respiran imaginarios. ¿Esperaría? La llanura conducen el cerco firmes la tempestad angustiosa, incrédulo y fiel. Sabe las caídas, marmolado, ágil, un cuero que impera obituario la cruz. El anochecer espera sobre el rojo y las rocas.



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