El fuego
En la posada de fuego el caballo corrompe las puertas grises del establo. Hablé del mar, el infinito mar que atropella las miradas de los hombres hacia la penumbra. Escondí mi refugio y solventé una pista: si hay agua en los castillos es porque no habrá otra opción que ayude. Pero todo puede mueverse. Todo, incluyendo el sol habitual de la mañana o una tormenta invisible plagada de virus..
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